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lunes, 17 de octubre de 2011

PANAMÁ - día 3

Luego de una rica noche de digno sueño, me levante a una hora todavía decente y baje con mi amada (mi laptop) a desayunar a Churrería Manolo, al mismo tiempo que checaba mi correo y trataba fallidamente de conseguir a alguien que quisiera ir conmigo a Casco Antiguo, el centro histórico de la ciudad.
Ordené un omelet con tortillas, que en realidad era un huevo en torta en forma de cuadrado, doblado pero sin nada de relleno (¿o acaso tenía queso?), y unos panecitos de maiz dorado, ¡super rico!  No recuerdo si ya lo mencioné, pero en Panamá el agua de la llave es potable, así que si pides agua en un restaurante, te la dan gratis (aquí si que un vaso de agua no se le niega a nadie).
Después, busqué un lugar dónde sacarle copias a mi pasaporte y visa, ¡no vaya a ser! así me evito el tener que cargar con el para todos lados, después de todo, a Suzu la asaltaron unas semanas antes y le robaron sus pertenencias junto con el pasaporte, con la "ventaja" de que ella tenía tiempo para ir a su consulado y tramitar otro.  Yo no.
Ya resuelto eso, regresé a Cancún, dónde le rogué a Stalin que fuera mi guía.  El muy holgazán se negó, pero cuando se convenció de que estaba a punto de irme sola, le dió remordimiento y prefirió acompañarme junto con Verónica, su novia, quien por cierto, es un amor y me cayó super bien (¿qué hace ella con Stalin? jajaja).  Según mi querido ecuatoriano, algunas calles de Casco Antiguo son peligrosas (y le creo), así que fue genial que vinieran conmigo, pero es que en verdad, sola o acompañada, yo no iba a salir de Panamá sin conocer lo más posible.

Bajamos a la calle para comenzar la misión imposible de conseguir un taxi, y henos ahí: inventando estrategias, cambiándonos de esquina,  caminando hacía otra calle, suplicando, etc. Hasta que por fin se detuvo uno de esos automóviles amarillos que por unos 6 USD estuvo dispuesto a llevarnos.
El recorrido fue, como siempre en Panamá, toda una experiencia: enormes edificios futuristas a lo largo de la costa, cristales, palmeras, jardines minimalistas, amplias carreteras tipo EE.UU. ; una arquitectura muy estética pero dentro de lo que cabe, sencilla y despejada.
Estuvo nublado todo el día, bueno para caminar, muy malo para las fotos jajaja.  Por fin llegamos  a Casco Antiguo, y yo sentí como si estuviera entrando al viejo Mazatlán, ¿o cómo es que se le dice? Que vergüenza, me olvidé.
Casco Antiguo viene siendo el centro histórico de la ciudad, típico centro histórico de cualquier ciudad latinoamericana, con esa arquitectura de la época de la colonia.  Lo primero que hicimos al bajar del taxi fue caminar a un parquecito con un andador a un lado de la playa, desde donde se ve, a lo lejos, toda la parte moderna de la ciudad con los edificios al fondo, y frente a ti, el mar lleno de veleros.  Evidentemente, es el punto favorito de los turistas para tomarse fotos.
Acto seguido, nos tomamos muchas fotos   :D
Luego nos metimos entre las calles, caminando por ahí, siempre con reservas, pues aunque el taxista nos dijo que era muy tranquilo y no había peligro, otras personas del barrio nos dijeron todo lo contrario.  Yo le creo a esas otras personas.
Uno se da cuenta de que alguna vez Casco Antiguo fue la parte más imponente de la ciudad; sin embargo, ahora gran parte de el está totalmente en ruinas, con casas despintadas, cayendose de viejas, convertidas, por decisión pública y para desagrado de nuestras narices, en basureros locales o bien, hogares para los indigentes.
Afortunadamente, el gobierno se está ocupando de devolver su esplendor al barrio y convertirlo en una zona turística, así que ya se ven las calles reparadas y los edificios en remodelación.  ¡¡Eso es Panamá!! creo que va a quedar como el viejo San Juan.
Llegamos hasta la placita principal, donde todo es más bonito y colorido.  Casi me compro un sombrero de Panamá, que por cierto, mis amigos ecuatorianos juran que son de ellos, típicos en la vestimenta de una de sus etnias indígenenas.
A unos pasos, salimos nuevamente a la costa (tampoco se podía bajar a la playa porque hay un muro como barandal).  Había una iglesia y explanadita, donde los niños estaban jugando un deporte nunca visto por mi, ya no recuerdo como era (por eso debo escribir las cosas rápido y no tres meses después :P) pero creo que es herencia indígena de Panamá.  
Desde aquí también se podía ver la parte moderna de la ciudad, así como un edificio muy viejo con los cimientos en la playa.  Tomamos más fotos.  Sí, siempre era idea mía, aunque a Verónica también le gusta.
Seguimos caminando por callesitas, empedradas si mal no recuerdo, paralelas a la costa, hasta que encontramos un tianguis (que creo, ellos llaman simplemente, mercado).  
Allí era muy familiar y había mucha gente, normal en sábado supongo.  Había fundas, bolsitas bordadas, pulceritas de esas de chaquira, etc.  En realidad, se parecen a las cosas autóctonas que venden en mi país, lo cual siempre me pone a pensar: o la globalización le llegó a las artesanías del mundo indígena, o de plano todas esas culturas tan lejanas unas de otras, son más similares de lo que creemos.  Yo como siempre, detras de la joyería hecha con piedras semipreciosas, pero resulta que además de caras, estaban hechas con alpacar, que me quisieron vender como la octava maravilla, y no les cuento a como me quería dar la plata.  O sea, no compre nada.  
Yo le dije al vendedor que el alpacar se oxida y es muy barato (en mi país), y que de hecho, la plata también es muy barata.  Cuando supo mi nacionalidad me dió la razón y ya no me discutió nada, pero me explicó que para el no es fácil conseguir plata; simplemente no la producen, así que es muy cara.
Lo que más me llamó la atención fueron los "cunas", que son el grupo indígena de la región.  Su vestimenta es muy curiosa para mi: las mujeres traen falda a la rodillla y calentadores bordados, de colores, con sandalias de playa.  Tomamos algunas fotos clandestinas de ellos, porque si se dan cuenta, te piden 5 USD (cobran por que te tomes fotos con ellos jajaj ya me imagino que la gente me pagara por tomarse fotos conmigo); Seguimos encontrado cunas a lo largo de todo Casco Antiguo.
Seguimos por un caminito a lo largo de la playa y llegamos a otra explanada, con una especie de maleconcito (se parece a la zona del clavadista en Mazatlán), metros sobre el mar, todo despejado. Desde el maleconcito, se veían tres islitas alineadas y el cause way, una carretera sobre el mar que sale de la ciudad y une esas tres islas. ¿y bque hay en las islas? Restaurantes y bares para ir a pasar un día, un atardecer o una noche muy ambientados.  Dicen que la mejor parte es en la que vas en el auto por las partes intermedias entre las islas, cuando solo ves la carreterita y el mar por ambos lados.
No hacía frío, pero el viento era impresionante, nunca me había pasado en la vida, era tan fuerte que golpeaba y casi sentías que, o te tiraba, o te dolía.  Recuerdo que hubo una ocasión en la que creí que iba a derribar a Verónica; por mi parte, yo no podía hacer que mi cabello dejara de picarme los ojos.
Fue en este momento que Stalin, al tomarme una foto, deja caer mi camara (a la que recién había mandado a arreglar).  Esperé que no fuera nada grave (digo, cuantas veces no se me ha caido jeje) pero como la cámara estaba encendida, el lente (que es la pieza que le acababan de poner) se golpeó y se atascó :(
Apartir de allí, ya no hubo más fotos...
Ya eran como las 4 pm y habíamos visto todo, así que decidimos volver.  Hubiera sido muy oportuno que se nos ocurriera media hora antes, porque en eso, empezó a llover (si en climas normales es dificil encontrar taxi, ¡¡¡ahora con lluvia!!!).  Nos refugiamos en algunas tiendas que nos encontramos de camino a alguna calle más transitada, y de nuevo casi compro un sombrero panameño, peroVernónica me dijo que en el aeropuerto eran más baratos, así que lo dejé.
Por fin partimos rumbo a la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), dónda había un global village, primer evento de la conferencia que comenzaba al día siguiente.  Cuando llegamos estaba lleno y la gente estaba empezando a bailar roll calls (canciones a las que les ponemos coreografías, como si fueran la porra de nuestros equipos).  Yo por fin conocí a mi delegación boricua, mi primer contacto con esas personitas a las que lideraría por todo un año.  Además, también me encontré con algunos viejos amigos; ¡¡siempre tan nostálgico!!
Ese era mi último día para conocer Panamá, pues a partir del siguiente iba a estar encerrada en el congreso, así que cuando acabó el barullo, Stalin y Verónica me acompañaron a un mall a hacer unas últimas compras compulsivas antes de que cerraran todo.
Ya no recuerdo como se llama el lugar al que me llevaron, pero en 30 minutos vi todo, me probé ropa y compré 3 shorts y una blusa (hey eso fue tiempo record para mi).  Acto seguido, corrimos a buscar un taxi pues los future citizens se iban a ir a la chiva acuática party y yo no quería que me dejaran.

Para esto, el OC de la conferencia había organizado una chiva (fiesta dentró de un medio de transporte, usualmente autobus) en un barquito de dos pisos (por eso era acuática).  Los boletos volaron, y eso que costaban como 20 USD (¿quién dijo que había pobreza entre la sociedad estudiantil? simple y sencillamente, ¡¡querer es poder!!).  Vero y Stalin no pagaron con tiempo (pese a que les dije que en el desayuno mientras estaba en facebook, mis contactos me habían dicho que ya se estaban acabando los lugares) así que se iban a ir a barisear por su cuenta.
En fin, llegamos a Cancún, dónde ya todos estaban cenando y poniéndose bellos, me arreglé más rápido que de costumbre y salimos juntos rumbo a la fiesta movil, que afortunandamente, era en uno de los muelles del cause way.  Pasar por ahí fue genial: una carretera larga sobre el mar, con luces y palmeras a los lados; aunque de noche no se ve el agua, me sirvió para imaginarme la buena vista que se ha de tener de día.
Volviendo al tema de la fiesta, la hora de abordar fue un desastre.  Había demasiada gente y no todos cabíamos; al final, el OC y el MC de CAS (Costa Rica-Panamá) se tuvieron que quedar en tierra para dar espacio a los delegados y los invitados especiales, como los FACIs y el Chair de la conferencia.  Son buenos amigos, así que fue triste verlos decir adios mientras el barco se alejaba, pero bueno, ya no había nada que hacer más que disfrutar por ellos jajajaja
No voy a describir las cosas locas que allí pasaron, pero la dichosa fiesta fue ¡la monda!, como dice mi roomie de colombia.  Fueron cuatro horas de musica, baile y diversión, toda la gente super ambientada navegando por la costa pacífica panameña.  Pese a que casi no conocía a nadie, había muy buen ambiente y me divertí ¡¡ojalá me pudiera regresar!!
Para cuando regresamos a Cancún, ya eran las cuatro de la mañana, quizás más tarde, así que nos relajamos, platicamos un rato, algunos cenaron (o desayunaron) y alistamos nuestras cosas antes de dormir lo poco que podíamos, pues el bus que nos llevaría al hotel del congreso (que estaba afuera de la ciudad) saldría de USMA supuestamente a las 7:00 am (claro que salimos como a las 9 :P).
Me hubiera gustado tener al menos un día más para conocer la ciudad, pero bueno, soy feliz de haber tenido la oportnidad de ver lo que ví y vivir lo que viví, lo demás será para la próxima :)

PD. ¡Stalin arregló el lente de mi cámara! No quedó como antes, más bien hay que usar ciertos "truquitos" para que salga sin atorarse y me deje tomar fotos, pero bueno, de eso a nada...




domingo, 9 de octubre de 2011

PANAMÁ - día 2

Debido a cierta confusión con el cambio de horario, me levanté una hora más temprano de lo planeado.  Aún así, tuve un sueño bastante reparador en la que normalmente es la cama de Suzanne, creo.  Me dirigí hacia USMA, dónde ya me había puesto de acuerdo para encontrarme con algunas personas e ir juntos al Canal de Panamá, el paseo más obligado del país.  Como llegué una hora antes, tuve tiempo de platicar con la gente en la oficina de @USMA, enterándome de que un rato después de que llegamos la noche anterior, ¡¡se armó tremenda fiesta en el flat de los future citizens!! dicen que todo mundo estaba ahí, que había como 50 personas y que hasta hubo "encerrones", por decirlo así, en el cuarto dónde yo estaba durmiendo.  ¡Yo ni en cuenta!
Luego de lamentarme por no haber estado derpierta, por no haber dormido suficiente en Guadalajara, por no haber hecho mi maleta a tiempo, por no haber ordenado mis cosas a tiempo (como siempre, el tiempo tiene la culpa jeje), fui a desayunarme lo más panameño que encontré en la cafetería de la Universidad, aunque ya no recuerdo que era.  Al volver a la oficina, ya estaban ahí Luis (el muchacho que se ofreció a llevarnos), Krystal (la primera boricua de mi membresía que conocí), Asia (una polaca muy que acababa de llegar en la madrugada) y Desiree (la panameña buena onda que madrugó para recoger a la polaca).
La ciudad no es muy grande, así que no tomó más de 20 minutos llegar a Miraflores, una de las tres esclusas (compuertas para elevar o descender el nivel del agua en canales navegables) que existen a lo largo de todo el canal.  Luego de pagar $5 USD (gracias a mi vieja credencial de estudiante :P) estaba adentro.
Frente a la esclusa de Miraflores construyeron un edificio de varios pisos que funciona como museo, además de tener dos restaurantes, la típica tienda de souvenirs y lo más importante: varias terrazas desde donde puedes apreciar el Canal de Panamá en todo su esplendor y a diferentes alturas.
El museo está pal de bonito (léxico boricua): a través de esculturas, páneles, fotografías, modelos a escala, escenarios, planos, gráficos, artefactos antiguos como herramientas de trabajo, animales disecados e incluso una pequeña salita de cine, te cuenta la historia del canal; desde como a los franceses se les ocurrió la idea pero fracasaron porque los mosquitos y demás insectos enfermaron a los trabajadores, como los gringos terminaron tomando el proyecto, todos los explosivos que se usaron, la infinidad de mano de obra, las dificultades que hubo que resolver para su construcción y las repercusiones económicas y políticas, así como el funcionamiento del canal y la maravilla que representa para el mundo de la ingeniería y la mecánica.
Obviamente me paseé por la tienda y compré mi tacita de Panamá, que recuerdo me fascinó, aunque como me la envolvieron en papel y desde entonces no la he sacado, ya no recuerdo como es jaja.
Por su parte, los restaurantes (uno de ellos muy caro, según me dijeron) tienen paredes de cristal que dan al canal; dicen que por la noche la luz de los barcos hace una vista impresionante.
¡Y que decir del canal! cada piso del edificio (eran como cinco) tenía una terraza que daba al canal, desde dónde se podía apreciar la forma en que los barcos llegan desde el Caribe, como navegan a través del canal, el funcionamiento de las esclusas que abren, cierran y nivelan el agua para que el barco pueda continuar al siguiente nivel y así hasta pasar por todas.  Me tocó ver dos barcos, el primero apenas habíamos llegado, relativamente pequeño, pero igual fue toda una sesión de fotos XD  Sin querer, pero queriendo, hicimos tiempo hasta las 2 pm para ver un barco grande programado para esa hora; ¡fue impresionante!
Era gigante, cargado de cajas de mercancia de todas las marcas, también gigantes; en resumen, millones de dólares a bordo.  No obstante, creo que lo que más me impacto en ese momento fue descubrir que el gigantesco lago (sí, todo gigantesco aquí) en medio de Panamá es completamente artificial, fabricado para el mantenimiento del mismo canal.
Hasta 1999, el canal seguía siendo administrado por EE. UU. por lo que toda el área alrededor (una buena área alrededor) estaba ocupada como si fuera una zona militar, y ni los propios panameños tenían acceso.  Ahora, simplemente se le conoce como "área invertida", haciendo alución a que les fue regresada.
Cuando salimos del museo ya eran como las 3 o 4 pm., y Luis, nuestro amable super guía (¡real! Luis estudia turismo y se sabe la historia de cada rinconcito de Panamá, así que por dónde vamos nos va contando que o porque de cada calle, edificio, etco.) nos preguntó a dónde queríamos ir después. 
Mi primera opción era el "cause way", es decir, un camino en medio del mar, que en este caso es una carretera que conecta tres islitas donde hay restaurantes y bares.  Por la hora y el clima (pues parecía que iba a llover), Luis decidió que lo mejor era ir a Albrok Mall, el mejor del mundo mundial jajaja
No conozco nada que se le compare a Albrok, el mejor, más grande y barato mall de Panama, y quizas del continente, por lo menos en precios.  A parte de ser enorme, puedes encontrar la tienda que se te ocurra y es baratísimo, pero de verdad super barato, quedé muy sorprendida, ni en EE. UU. habia encontrado esos precios: sandalias y shorts de mezclilla a 3 USD, ¡solo me arrepineto de no haber comprado más jajaja!  Pero bueno, no había mucho espacio, así que solo traje unos imanes para el refri y llaveros de Panamá, una plancha para el cabello, una maleta para mi equipaje de mano y alguna que otra cosita que se me pegó camino a la caja.  Desire y Asia tenían cosas que hacer (como descanzar, después de recoger a alguien en el aeropuerto en la madrugada/ llegar desde Polonia en la madrugada), así que se fueron despues de comer.
Luis tenía una reunión, y yo tampoco quería abusar (todavia más), así que no pasé viendo y comprando hasta que se hiciera de noche y empezaran a cerrar las tiendas, como es mi costumbre :P
Al final, nuestro guía nos llevó al edificio donde Krystal se estaba quedando.  Para esto, pasamos por una carretera que tenía de frente una super vista de los hermosos edificios de la ciudad, y sí, tomé un montón de fotos jajaja
Subi con Krystal al deparamento dónde se quedaba, en la casa de una niña de USMA, Gina.  Sus papas eran super buena onda, me recordaron a los míos y me dió nostalgia; me preguntaron mucho por México y la lucha libre (de la cuál no se nada), me recomendaron lugares para visitar en Panamá y me invitaron a volver a visitarlos como si fuera mi casa.
Déspues de un rato, Krystal y Gina me acompañaron a Cancún, pues quedaba a unas cuantas calles.  Para ese entonces ya eran como las ocho de la noche y los future citizen estaban en la alberca del edificio, así que obligado guardé las cosas que había comprado y corrí a ponerme traje de baño!!! Fue bastante relajante :)
Más tarde en el flat, preparé mis tostitos con chamoy y a todo el mundo le gustaron (obvio), lo malo es que ya no hay más y los extraño :'(
Ese día los muchachos no salieron de noche, lo cuál fue genial porque yo no hubiera resistido perderme la experiencia (como siempre), pero en realidad, necesitaba descanzar (como siempre).  Entonces, pasé tranquilamente la noche arriesgando mi laptop en el filo de la ventana, tratando de robar el internet de Churrería Manolo (10 pisos abajo, en la calle) y platicando con la gente.