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sábado, 26 de noviembre de 2011

Buenos días Puerto Rico

Era jueves 28 de julio y mi jefa me había dado permiso de tomarme la mañana libre para dormir bien antes de presentarme a la oficina por primera vez.  Esa fue la primera señal de que era una workcoholica jajaja (bueno, ni tan chistoso :P).

En fin, yo como trabajadora responsable en su primer día lo aprecie mucho, aunque usualmente reponerme de del cansancio emocional y físico que requiere dejar tu país por un año, ir a una conferencia de cuatro días, tomar dos vuelos de seis horas y mover 60 kg de equipaje, me hubiera tomado por lo menos 20 horas de sueño solo interrumpidas para comer (ya me ha pasado).

Mi primera impresión de PR era muy vaga: solo conocía la sala de Copa Airlines, las calles del aeropuerto (tipo gringo) y el recorrido nocturno hasta mi departamento.  Sentía como que estaba en Culiacán o cualquier otra ciudad de Latinoamérica.

A estas fechas ya no recuerdo los pequeños detalles, pero bueno, significa que mis historias empezarán a fluir más rápido.

Val vino a comer y luego nos fuimos juntas a la oficina a eso de las 2:00 pm.  La oficina está realmente cerca, no más de 5 min. a pie.  Lo único que le pregunté a Val fue si la zona era segura como para cargar mi lap top así como así.  Su respuesta fue: "pues yo lo hago todos los días."  ¡Ok! era suficiente para mi jajaja.

El edificio de nuestra oficina se ve decente, aunque odio las ventanas; creo que vista mejoraría totalmente si las cambiaran.  En fin, al entrar, hay que subir escaleras hasta el tercer piso, donde entras a un recibidor amplio y bonito.  Ahí tienen cede una empresa de promoción de eventos y la oficina del Consul de un país centroamericano.

A la izquierda hay una puerta donde se encuentran los baños y más adelante, un biombo, dónde empeiza oficialmente nuestro espacio.  Es una zona amplia y bien uliminada, con dos "cobachitas" (pequeños cuartitos, como oficinitas).  Bueno, en realidad no son tan pequeñas.  La verdad es que nuestro MC debe tener una de las oficinas más grandes.

No recuerdo que tanto hice ese día además de estar en la oficina un rato, pero en la noche Val me llevó a la placita, su lugar favorito en todo San Juan.  Yo todavia estaba muy cansada y somnolienta, así que no tuve ni ganas de arreglarme, ¡pero ahí vamos!

Fuimos a un bar que llama Fat Tuesday (ahora se que es una cadena y hay más en USA y otras partes del mundo).  Es un bar de lo más gringo, con la temática del mardi gras (carnaval) estilo Nueva Orleans.  Como Valerie y Oriana (que era la otra habitante del flat, pero aún no conocía porque estaba de vacaciones en Nueva York) se la pasan en ese bar, todo mundo las conoce.  Inmediatamente Val me presentó con todos los trabajadores del bar: los bartenders, el manager, el que hace la limpieza, el de seguridad de la puerta, etc.  la verdad en ese momento yo no me aprendí ni sus caras ni sus nombres, de hecho, y pese a que seguimos yendo ahí, eso me tomó como dos semanas.  ¡Clásico!

En fin, lo único que ahora recuerdo es que estuve feliz de ir a dormir y seguramente me costó mucho trabajo levantarme para estar en la oficina a las 9:30 el siguiente día.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Hola Puerto Rico

Creo que cuando desperté ya habíamos aterrizado porque no recuerdo nada de la vista aerea de la ciudad.  Esperé a poder levantarme de mi asiento y sacar mis maletotas de mano, creo que fui de las últimas en el avión.  Mientas tanto, tuve esa sensación extraña y dificil de describir que me pasa casi siempre que aterrizo en algún lugar que no sea mi casa, o al menos, un lugar donde tenga residencia "fija".  Es como ansiedad, desorientación, nostalgia y desconicerto.
Me sentí perdida en el aeropuerto.  Eran más de las 10 pm y casi no había nadie, creo que mi vuelo fue el penúltimo del día.
Hice la fila de migración, abrieron el misterioso sobre que el Consulado de EE. UU. había grapado a mi pasaporte y me mandaron a otro departamento dónde iban a verificar mis documentos y no se que más.  Es la primera vez que entraba con una visa que no fuera la de turista, así que me tocó esperar como 20 minutos (o 30) para que me dijeran que todo estaba en orden y me pudiera ir.
Nuevamente desorientada, no sabía dónde encontrar mis maletas, y mi parte del aeropuerto estaba desierta; no habia ni personal de seguridad ni pasajeros a quien preguntar.  Al fin y al cabo llegué a una enorme sala de bandas de equipaje, que tuve que recorrer hasta el final para dar con el mio.  Luego, otra vez a sufrir para encontrar quien me ayudara a llevarlas afuera.  Se supone "por ahí" andaba un maletero, pero no se le veía ¡¡por ningún lado!! ahí solo había guardias y más personas esperando a alguien que les llevara sus maletas, muchas todavia más grandes que las mías.
Por fin, encontré al tal maletero, que ya tenía cliente: una señora y su hija como con dos docenas de maletas, afortunadamente, y no se como, también cupieron las mias en un carrito que nunca me hubiera imaginado tuviera esa capacidad.  La señora muy linda me dió su teléfono por si necesitaba algo de la isla y no quiso que coperara para pagarle al maletero.  Cuando salí a la calle no veía a nadie del MC, así que el mismo muchacho de las maletas me presto su Iphone (porque aquí en PR todo el mundo tiene Iphone) para llamar a Miriam.  Ella estaba con Huber y Val esperandome por otra puerta, ¡desde hacia dos horas! Estaban muertos del aburrimiento, pero bueno, subimos rápido mis maletas y fuimos rumbo a mi nueva casa.  Creo que antes de conocerla, hicimos escala para cenar en el Café Ruben, que está enseguida.  No me puedo quejar, tengo un resaurante dominicano de comida criolla (tipo casera) 24/7 a un lado de casa, y una placita llena de bares al otro.
Lo primero que comí en PR: una media noche, algo así como un "sandwich" en un pan que se abre sin llegar a partirlo en dos, como un hot dog, pero sin la forma de salchica.

*Otra cosa curiosa, aquí los sandwiches no necesariamente los hacen con pan de barra; un sandwich puede estar hecho con cualquier pan, es mas que nada el concepto de poner cosas dentro de dos mitades.  Incluso, algunos sandwiches parecen lo que para nosotros sería una baggete o una torta.

A pesar de que me estaba muriendo de sueño, aguante la conversación hasta que me mandaron a dormir, feliz de iniciar mi aventura en Puerto Rico.

lunes, 17 de octubre de 2011

PANAMÁ - día 3

Luego de una rica noche de digno sueño, me levante a una hora todavía decente y baje con mi amada (mi laptop) a desayunar a Churrería Manolo, al mismo tiempo que checaba mi correo y trataba fallidamente de conseguir a alguien que quisiera ir conmigo a Casco Antiguo, el centro histórico de la ciudad.
Ordené un omelet con tortillas, que en realidad era un huevo en torta en forma de cuadrado, doblado pero sin nada de relleno (¿o acaso tenía queso?), y unos panecitos de maiz dorado, ¡super rico!  No recuerdo si ya lo mencioné, pero en Panamá el agua de la llave es potable, así que si pides agua en un restaurante, te la dan gratis (aquí si que un vaso de agua no se le niega a nadie).
Después, busqué un lugar dónde sacarle copias a mi pasaporte y visa, ¡no vaya a ser! así me evito el tener que cargar con el para todos lados, después de todo, a Suzu la asaltaron unas semanas antes y le robaron sus pertenencias junto con el pasaporte, con la "ventaja" de que ella tenía tiempo para ir a su consulado y tramitar otro.  Yo no.
Ya resuelto eso, regresé a Cancún, dónde le rogué a Stalin que fuera mi guía.  El muy holgazán se negó, pero cuando se convenció de que estaba a punto de irme sola, le dió remordimiento y prefirió acompañarme junto con Verónica, su novia, quien por cierto, es un amor y me cayó super bien (¿qué hace ella con Stalin? jajaja).  Según mi querido ecuatoriano, algunas calles de Casco Antiguo son peligrosas (y le creo), así que fue genial que vinieran conmigo, pero es que en verdad, sola o acompañada, yo no iba a salir de Panamá sin conocer lo más posible.

Bajamos a la calle para comenzar la misión imposible de conseguir un taxi, y henos ahí: inventando estrategias, cambiándonos de esquina,  caminando hacía otra calle, suplicando, etc. Hasta que por fin se detuvo uno de esos automóviles amarillos que por unos 6 USD estuvo dispuesto a llevarnos.
El recorrido fue, como siempre en Panamá, toda una experiencia: enormes edificios futuristas a lo largo de la costa, cristales, palmeras, jardines minimalistas, amplias carreteras tipo EE.UU. ; una arquitectura muy estética pero dentro de lo que cabe, sencilla y despejada.
Estuvo nublado todo el día, bueno para caminar, muy malo para las fotos jajaja.  Por fin llegamos  a Casco Antiguo, y yo sentí como si estuviera entrando al viejo Mazatlán, ¿o cómo es que se le dice? Que vergüenza, me olvidé.
Casco Antiguo viene siendo el centro histórico de la ciudad, típico centro histórico de cualquier ciudad latinoamericana, con esa arquitectura de la época de la colonia.  Lo primero que hicimos al bajar del taxi fue caminar a un parquecito con un andador a un lado de la playa, desde donde se ve, a lo lejos, toda la parte moderna de la ciudad con los edificios al fondo, y frente a ti, el mar lleno de veleros.  Evidentemente, es el punto favorito de los turistas para tomarse fotos.
Acto seguido, nos tomamos muchas fotos   :D
Luego nos metimos entre las calles, caminando por ahí, siempre con reservas, pues aunque el taxista nos dijo que era muy tranquilo y no había peligro, otras personas del barrio nos dijeron todo lo contrario.  Yo le creo a esas otras personas.
Uno se da cuenta de que alguna vez Casco Antiguo fue la parte más imponente de la ciudad; sin embargo, ahora gran parte de el está totalmente en ruinas, con casas despintadas, cayendose de viejas, convertidas, por decisión pública y para desagrado de nuestras narices, en basureros locales o bien, hogares para los indigentes.
Afortunadamente, el gobierno se está ocupando de devolver su esplendor al barrio y convertirlo en una zona turística, así que ya se ven las calles reparadas y los edificios en remodelación.  ¡¡Eso es Panamá!! creo que va a quedar como el viejo San Juan.
Llegamos hasta la placita principal, donde todo es más bonito y colorido.  Casi me compro un sombrero de Panamá, que por cierto, mis amigos ecuatorianos juran que son de ellos, típicos en la vestimenta de una de sus etnias indígenenas.
A unos pasos, salimos nuevamente a la costa (tampoco se podía bajar a la playa porque hay un muro como barandal).  Había una iglesia y explanadita, donde los niños estaban jugando un deporte nunca visto por mi, ya no recuerdo como era (por eso debo escribir las cosas rápido y no tres meses después :P) pero creo que es herencia indígena de Panamá.  
Desde aquí también se podía ver la parte moderna de la ciudad, así como un edificio muy viejo con los cimientos en la playa.  Tomamos más fotos.  Sí, siempre era idea mía, aunque a Verónica también le gusta.
Seguimos caminando por callesitas, empedradas si mal no recuerdo, paralelas a la costa, hasta que encontramos un tianguis (que creo, ellos llaman simplemente, mercado).  
Allí era muy familiar y había mucha gente, normal en sábado supongo.  Había fundas, bolsitas bordadas, pulceritas de esas de chaquira, etc.  En realidad, se parecen a las cosas autóctonas que venden en mi país, lo cual siempre me pone a pensar: o la globalización le llegó a las artesanías del mundo indígena, o de plano todas esas culturas tan lejanas unas de otras, son más similares de lo que creemos.  Yo como siempre, detras de la joyería hecha con piedras semipreciosas, pero resulta que además de caras, estaban hechas con alpacar, que me quisieron vender como la octava maravilla, y no les cuento a como me quería dar la plata.  O sea, no compre nada.  
Yo le dije al vendedor que el alpacar se oxida y es muy barato (en mi país), y que de hecho, la plata también es muy barata.  Cuando supo mi nacionalidad me dió la razón y ya no me discutió nada, pero me explicó que para el no es fácil conseguir plata; simplemente no la producen, así que es muy cara.
Lo que más me llamó la atención fueron los "cunas", que son el grupo indígena de la región.  Su vestimenta es muy curiosa para mi: las mujeres traen falda a la rodillla y calentadores bordados, de colores, con sandalias de playa.  Tomamos algunas fotos clandestinas de ellos, porque si se dan cuenta, te piden 5 USD (cobran por que te tomes fotos con ellos jajaj ya me imagino que la gente me pagara por tomarse fotos conmigo); Seguimos encontrado cunas a lo largo de todo Casco Antiguo.
Seguimos por un caminito a lo largo de la playa y llegamos a otra explanada, con una especie de maleconcito (se parece a la zona del clavadista en Mazatlán), metros sobre el mar, todo despejado. Desde el maleconcito, se veían tres islitas alineadas y el cause way, una carretera sobre el mar que sale de la ciudad y une esas tres islas. ¿y bque hay en las islas? Restaurantes y bares para ir a pasar un día, un atardecer o una noche muy ambientados.  Dicen que la mejor parte es en la que vas en el auto por las partes intermedias entre las islas, cuando solo ves la carreterita y el mar por ambos lados.
No hacía frío, pero el viento era impresionante, nunca me había pasado en la vida, era tan fuerte que golpeaba y casi sentías que, o te tiraba, o te dolía.  Recuerdo que hubo una ocasión en la que creí que iba a derribar a Verónica; por mi parte, yo no podía hacer que mi cabello dejara de picarme los ojos.
Fue en este momento que Stalin, al tomarme una foto, deja caer mi camara (a la que recién había mandado a arreglar).  Esperé que no fuera nada grave (digo, cuantas veces no se me ha caido jeje) pero como la cámara estaba encendida, el lente (que es la pieza que le acababan de poner) se golpeó y se atascó :(
Apartir de allí, ya no hubo más fotos...
Ya eran como las 4 pm y habíamos visto todo, así que decidimos volver.  Hubiera sido muy oportuno que se nos ocurriera media hora antes, porque en eso, empezó a llover (si en climas normales es dificil encontrar taxi, ¡¡¡ahora con lluvia!!!).  Nos refugiamos en algunas tiendas que nos encontramos de camino a alguna calle más transitada, y de nuevo casi compro un sombrero panameño, peroVernónica me dijo que en el aeropuerto eran más baratos, así que lo dejé.
Por fin partimos rumbo a la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), dónda había un global village, primer evento de la conferencia que comenzaba al día siguiente.  Cuando llegamos estaba lleno y la gente estaba empezando a bailar roll calls (canciones a las que les ponemos coreografías, como si fueran la porra de nuestros equipos).  Yo por fin conocí a mi delegación boricua, mi primer contacto con esas personitas a las que lideraría por todo un año.  Además, también me encontré con algunos viejos amigos; ¡¡siempre tan nostálgico!!
Ese era mi último día para conocer Panamá, pues a partir del siguiente iba a estar encerrada en el congreso, así que cuando acabó el barullo, Stalin y Verónica me acompañaron a un mall a hacer unas últimas compras compulsivas antes de que cerraran todo.
Ya no recuerdo como se llama el lugar al que me llevaron, pero en 30 minutos vi todo, me probé ropa y compré 3 shorts y una blusa (hey eso fue tiempo record para mi).  Acto seguido, corrimos a buscar un taxi pues los future citizens se iban a ir a la chiva acuática party y yo no quería que me dejaran.

Para esto, el OC de la conferencia había organizado una chiva (fiesta dentró de un medio de transporte, usualmente autobus) en un barquito de dos pisos (por eso era acuática).  Los boletos volaron, y eso que costaban como 20 USD (¿quién dijo que había pobreza entre la sociedad estudiantil? simple y sencillamente, ¡¡querer es poder!!).  Vero y Stalin no pagaron con tiempo (pese a que les dije que en el desayuno mientras estaba en facebook, mis contactos me habían dicho que ya se estaban acabando los lugares) así que se iban a ir a barisear por su cuenta.
En fin, llegamos a Cancún, dónde ya todos estaban cenando y poniéndose bellos, me arreglé más rápido que de costumbre y salimos juntos rumbo a la fiesta movil, que afortunandamente, era en uno de los muelles del cause way.  Pasar por ahí fue genial: una carretera larga sobre el mar, con luces y palmeras a los lados; aunque de noche no se ve el agua, me sirvió para imaginarme la buena vista que se ha de tener de día.
Volviendo al tema de la fiesta, la hora de abordar fue un desastre.  Había demasiada gente y no todos cabíamos; al final, el OC y el MC de CAS (Costa Rica-Panamá) se tuvieron que quedar en tierra para dar espacio a los delegados y los invitados especiales, como los FACIs y el Chair de la conferencia.  Son buenos amigos, así que fue triste verlos decir adios mientras el barco se alejaba, pero bueno, ya no había nada que hacer más que disfrutar por ellos jajajaja
No voy a describir las cosas locas que allí pasaron, pero la dichosa fiesta fue ¡la monda!, como dice mi roomie de colombia.  Fueron cuatro horas de musica, baile y diversión, toda la gente super ambientada navegando por la costa pacífica panameña.  Pese a que casi no conocía a nadie, había muy buen ambiente y me divertí ¡¡ojalá me pudiera regresar!!
Para cuando regresamos a Cancún, ya eran las cuatro de la mañana, quizás más tarde, así que nos relajamos, platicamos un rato, algunos cenaron (o desayunaron) y alistamos nuestras cosas antes de dormir lo poco que podíamos, pues el bus que nos llevaría al hotel del congreso (que estaba afuera de la ciudad) saldría de USMA supuestamente a las 7:00 am (claro que salimos como a las 9 :P).
Me hubiera gustado tener al menos un día más para conocer la ciudad, pero bueno, soy feliz de haber tenido la oportnidad de ver lo que ví y vivir lo que viví, lo demás será para la próxima :)

PD. ¡Stalin arregló el lente de mi cámara! No quedó como antes, más bien hay que usar ciertos "truquitos" para que salga sin atorarse y me deje tomar fotos, pero bueno, de eso a nada...




domingo, 9 de octubre de 2011

PANAMÁ - día 2

Debido a cierta confusión con el cambio de horario, me levanté una hora más temprano de lo planeado.  Aún así, tuve un sueño bastante reparador en la que normalmente es la cama de Suzanne, creo.  Me dirigí hacia USMA, dónde ya me había puesto de acuerdo para encontrarme con algunas personas e ir juntos al Canal de Panamá, el paseo más obligado del país.  Como llegué una hora antes, tuve tiempo de platicar con la gente en la oficina de @USMA, enterándome de que un rato después de que llegamos la noche anterior, ¡¡se armó tremenda fiesta en el flat de los future citizens!! dicen que todo mundo estaba ahí, que había como 50 personas y que hasta hubo "encerrones", por decirlo así, en el cuarto dónde yo estaba durmiendo.  ¡Yo ni en cuenta!
Luego de lamentarme por no haber estado derpierta, por no haber dormido suficiente en Guadalajara, por no haber hecho mi maleta a tiempo, por no haber ordenado mis cosas a tiempo (como siempre, el tiempo tiene la culpa jeje), fui a desayunarme lo más panameño que encontré en la cafetería de la Universidad, aunque ya no recuerdo que era.  Al volver a la oficina, ya estaban ahí Luis (el muchacho que se ofreció a llevarnos), Krystal (la primera boricua de mi membresía que conocí), Asia (una polaca muy que acababa de llegar en la madrugada) y Desiree (la panameña buena onda que madrugó para recoger a la polaca).
La ciudad no es muy grande, así que no tomó más de 20 minutos llegar a Miraflores, una de las tres esclusas (compuertas para elevar o descender el nivel del agua en canales navegables) que existen a lo largo de todo el canal.  Luego de pagar $5 USD (gracias a mi vieja credencial de estudiante :P) estaba adentro.
Frente a la esclusa de Miraflores construyeron un edificio de varios pisos que funciona como museo, además de tener dos restaurantes, la típica tienda de souvenirs y lo más importante: varias terrazas desde donde puedes apreciar el Canal de Panamá en todo su esplendor y a diferentes alturas.
El museo está pal de bonito (léxico boricua): a través de esculturas, páneles, fotografías, modelos a escala, escenarios, planos, gráficos, artefactos antiguos como herramientas de trabajo, animales disecados e incluso una pequeña salita de cine, te cuenta la historia del canal; desde como a los franceses se les ocurrió la idea pero fracasaron porque los mosquitos y demás insectos enfermaron a los trabajadores, como los gringos terminaron tomando el proyecto, todos los explosivos que se usaron, la infinidad de mano de obra, las dificultades que hubo que resolver para su construcción y las repercusiones económicas y políticas, así como el funcionamiento del canal y la maravilla que representa para el mundo de la ingeniería y la mecánica.
Obviamente me paseé por la tienda y compré mi tacita de Panamá, que recuerdo me fascinó, aunque como me la envolvieron en papel y desde entonces no la he sacado, ya no recuerdo como es jaja.
Por su parte, los restaurantes (uno de ellos muy caro, según me dijeron) tienen paredes de cristal que dan al canal; dicen que por la noche la luz de los barcos hace una vista impresionante.
¡Y que decir del canal! cada piso del edificio (eran como cinco) tenía una terraza que daba al canal, desde dónde se podía apreciar la forma en que los barcos llegan desde el Caribe, como navegan a través del canal, el funcionamiento de las esclusas que abren, cierran y nivelan el agua para que el barco pueda continuar al siguiente nivel y así hasta pasar por todas.  Me tocó ver dos barcos, el primero apenas habíamos llegado, relativamente pequeño, pero igual fue toda una sesión de fotos XD  Sin querer, pero queriendo, hicimos tiempo hasta las 2 pm para ver un barco grande programado para esa hora; ¡fue impresionante!
Era gigante, cargado de cajas de mercancia de todas las marcas, también gigantes; en resumen, millones de dólares a bordo.  No obstante, creo que lo que más me impacto en ese momento fue descubrir que el gigantesco lago (sí, todo gigantesco aquí) en medio de Panamá es completamente artificial, fabricado para el mantenimiento del mismo canal.
Hasta 1999, el canal seguía siendo administrado por EE. UU. por lo que toda el área alrededor (una buena área alrededor) estaba ocupada como si fuera una zona militar, y ni los propios panameños tenían acceso.  Ahora, simplemente se le conoce como "área invertida", haciendo alución a que les fue regresada.
Cuando salimos del museo ya eran como las 3 o 4 pm., y Luis, nuestro amable super guía (¡real! Luis estudia turismo y se sabe la historia de cada rinconcito de Panamá, así que por dónde vamos nos va contando que o porque de cada calle, edificio, etco.) nos preguntó a dónde queríamos ir después. 
Mi primera opción era el "cause way", es decir, un camino en medio del mar, que en este caso es una carretera que conecta tres islitas donde hay restaurantes y bares.  Por la hora y el clima (pues parecía que iba a llover), Luis decidió que lo mejor era ir a Albrok Mall, el mejor del mundo mundial jajaja
No conozco nada que se le compare a Albrok, el mejor, más grande y barato mall de Panama, y quizas del continente, por lo menos en precios.  A parte de ser enorme, puedes encontrar la tienda que se te ocurra y es baratísimo, pero de verdad super barato, quedé muy sorprendida, ni en EE. UU. habia encontrado esos precios: sandalias y shorts de mezclilla a 3 USD, ¡solo me arrepineto de no haber comprado más jajaja!  Pero bueno, no había mucho espacio, así que solo traje unos imanes para el refri y llaveros de Panamá, una plancha para el cabello, una maleta para mi equipaje de mano y alguna que otra cosita que se me pegó camino a la caja.  Desire y Asia tenían cosas que hacer (como descanzar, después de recoger a alguien en el aeropuerto en la madrugada/ llegar desde Polonia en la madrugada), así que se fueron despues de comer.
Luis tenía una reunión, y yo tampoco quería abusar (todavia más), así que no pasé viendo y comprando hasta que se hiciera de noche y empezaran a cerrar las tiendas, como es mi costumbre :P
Al final, nuestro guía nos llevó al edificio donde Krystal se estaba quedando.  Para esto, pasamos por una carretera que tenía de frente una super vista de los hermosos edificios de la ciudad, y sí, tomé un montón de fotos jajaja
Subi con Krystal al deparamento dónde se quedaba, en la casa de una niña de USMA, Gina.  Sus papas eran super buena onda, me recordaron a los míos y me dió nostalgia; me preguntaron mucho por México y la lucha libre (de la cuál no se nada), me recomendaron lugares para visitar en Panamá y me invitaron a volver a visitarlos como si fuera mi casa.
Déspues de un rato, Krystal y Gina me acompañaron a Cancún, pues quedaba a unas cuantas calles.  Para ese entonces ya eran como las ocho de la noche y los future citizen estaban en la alberca del edificio, así que obligado guardé las cosas que había comprado y corrí a ponerme traje de baño!!! Fue bastante relajante :)
Más tarde en el flat, preparé mis tostitos con chamoy y a todo el mundo le gustaron (obvio), lo malo es que ya no hay más y los extraño :'(
Ese día los muchachos no salieron de noche, lo cuál fue genial porque yo no hubiera resistido perderme la experiencia (como siempre), pero en realidad, necesitaba descanzar (como siempre).  Entonces, pasé tranquilamente la noche arriesgando mi laptop en el filo de la ventana, tratando de robar el internet de Churrería Manolo (10 pisos abajo, en la calle) y platicando con la gente.

lunes, 19 de septiembre de 2011

MI GLOSARIO PUERTORRIQUEÑO (palabras, lugares y gente)

He aquí una descripción de las personas, lugares y demás elementos presentes en mi día a día en Puerto Rico, todo con el objetivo de que mis narraciones sean mejor comprendidas.

Gente

MC: Significa Member Committee, y en sí, es la mesa directiva a nivel nacional en cada país en que la organización está presente.  En mi caso, yo estoy en el MC de Puerto Rico.

Roommates: mis compañeritos del MC flat.

-Val: ella es una pinche loca (así le digo de cariño :P).  Es una rubia quebequense enamorada del amor, es quien me recibio en nuestro departamento, lavó mis sábanas y limpió la casa lo mejor que pudo para que yo me sintiera cómoda cuando llegara.  Val se considera toda una "cafrecita" (es como un grupo social en PR, gente pandillera y de poca cultua, naca, mañe, etc.) y ama el reggaetón, la salsa, la bachata y el merengue, además habla español, inglés, portugués y obviamente francés.  En Canada trabajó como maestra de salsa y durante los veranos en campamentos en el bosque, así que de paso sabe todo sobre supervivencia.   Antes de entrar a la universidad, en Laval, trabajó como voluntaria en Republica Dominicana, El Salvador y Honduras (allí aprendió español) ayudando a familias en pobreza extrema, viviendo con ellas en comunidades sin luz electrica.  En sí, Val es latina por dentro.

-Oreo:  Esta niña nació en Hong Kong cuando aún era colonia británica, para luego emigrar con sus padres a Nueva York.  Aunque preserva algunas costumbres chinas, sobre todo tratandose de cocinar, ella se considera 100% neoyorkina y ama esa ciudad.  En resumen, tiene tres nacionalidades: china, estadounidense y británica.  Además, Oreo habla inglés, chino cantones y algo de turco (hizo intercambio en Turquía); le cuesta trabajo hablar español, pero entiende todo, incluso está terminado la universidad aquí (con clases en español, obvio).  Es la sporty girl del flat, también baila salsa mejor que yo, le encanta ayudar a la gente, es a quien le pido consejos a la hora de vestirme y me ha regalado o prestado un par de cositas que ella ya no usaba, como mi celular, una cámara fotográfica, ropa y zapatos.  Es la única que tiene un empleo lucrativo, lo que la convierte en la rica del flat.

-Nana: fue la última en llegar y comparte cuarto conmigo.  Es una cosita colombiana de 150 cm de estatura; cuando la recogimos en el aeropuerto nos impactó lo pequeña, delgadita y fragil que se veía, se nos antojaba llevarla de la manita como la hermanita pequeñita del flat.  Sin embargo, su personalidad lo compensa todo:  Nana tiene un caracter fuerte y picante, es muy independiente, se sabe mover sola y parece no tenerle miedo a nada.  Es muy protectora, el hombre de su casa.  En Medellín, trabajó como voluntaria en cárceles de máxima seguridad, dandole pláticas a los presos.  Es muy buena roommate, cero problemática, intenta compartiro todo, nos ponemos muy bien de acuerdo, cada quien trata de respetar el espacio de la otra y ser muy tolerante, así que todo va muy bien.  Creo que ya resentía no tener alguien latino en la casa, así que es la mejor persona para compartir el cuarto.

-Alex: ¡¡¡Mi vida!!! El se merece una mención especial, fue un alemancito que nos acompañó por 3 escasas semanas, en lo que Nana llegaba.  Lo extrañamos bastante; era super lindo, buen amigo, cuidadoso y respetuoso, una persona muy flexible que se acoplaba a todo, el siempre era materia dispuesta para cualquier locura que se le ocurriera a sus tres chicas del flat.


MC team: Es mi equipo de trabajo (Val decidió que todos eramos sensuales y debía ser como nuestro nick name :P)

Miri: La presidenta.  Es defeña, pero vive en PR con su familia desde los 12 años; ahora es una borimex jajaja.  Es muy buena onda conmigo, es lista, no le gusta perder el tiempo y me invita a eventos mexicanos :D   De hecho, tiene un grupito de amigos mexicanos músicos medio enfadositos.
Siempre hace chistes sobre canadienses, para desagrado de Val.  Estuvo un año en Holanda cuando estaba en high school, así que habla holandés.  Miriam es bien conocida en la red de nuestra organización, es adicta al trabajo, ambiciosa en sus metas, tiene un pensamiento muy estratégico y es muy segura de si misma. 

Val: ya mencionada :P  Sus áreas son recursos humanos y desarrollo organizacional.

Nana: ya mencionada.  Ella está a cargo del área de ventas, así como de todo el proceso de los intercambios entrantes.

Hubelto mi amol: Es un puertorriqueño bien sensualito (en veldad es sensualito), encargado de las finanzas y el rompecorazones de la oficina (no de sus co workers, obvio).  Es super lindo, complaciente, adora platicar y tomarse unas cervezas en barritas clandestinas tipo cantina, los cafes y las cosas medio hippies, intereses que comparte con Miri.  No le gusta salir a bailar ni ir a lugares muy ruidosos, así que yo digo que es el abuelo del grupo, después de todo, está por terminar su segundo bachillerato (carrera/licenciatura) en finanzas, lo curioso es que su primera carrera fue biología.  Es el único que está más cercas de los 30 que de los 20 y hace algunos años hizo un semestre académico en Argentina.

Suzu: La puertorriqueña del grupo, tiene unos ojazos azules y siempre se viste bien :)
Es la manager del área de comunicaciones (COMM).  Aún no termina la universidad y su trabajo en la oficina es de medio tiempo.  Estuvo de intercambio en Panamá durante el verano, así que fue la primera persona del equipo que conocí.   Aunque todos son muy serviciales con las extranjeras, Suzu es la única que está al pendiente de llamarnos para asegurarse de que estemos bien cada vez que algo acontece, digase huracan, tormenta, apagón o lo que sea.

Ema(nuel): Ema es mitad boricua y mitad dominicano (eso es bastante común acá).  Tiene el acento super marcado, usa mucha jerga pueltorriqueña y aparte habla super rápido, lo que nos causa mucha gracia ajajaja.  Igual que Suzu, está estudiando y su puesto como Manager de Desarrollo de Negocios es de medio tiempo, pero yo creo que el trabaja más que eso.  Tiene mucha energía, se fija mucho en los detalles al grado de que a veces me desespera (pero igual lo quiero) y siempre quiere hacer de cualquier cosa un gran evento OUTSTANDING.

Interns: ¡¡¡Más extranjeros!!! son personas que se encuentran haciendo un intercambio a través de nuestra organización.  La mayoría de los interns que tenemos ahora viven juntos en un edificio cercas del nuestro, así que frecuentemente nos ponemos de acuerdo para salir a la playa o cosas así.

Katerina: Es alemana, aunque es trigueñita y pasa por latina, es una persona sencilla.  Update: descubrí que los padrés de Kate son de la antigua Yugoslavia, no recuerdo exactamente de que país, y bueno, eso explica porque ella no parece alemana :P
Ricky: Es colombiano y tiene mucho pegue.  Tiene sabor y es muy divertido.
Carlos Britton: Panameño, es el ojo alegre de los interns.
Luis: El culichi, yo misma lo envié de intercambio a Puerto Rico hace meses, sin imaginarme que un día lo iba a terminar siguiendo jajaja

Lugares:
MC flat: Es nuestro departamento.  La verdad es que para no tener auto no podría estar mejor ubicado.  Hemos dedicado muchas horas a limparlo y dejarlo decente.  Yo vivo muy agusto ahí, es perfecto para nosotras y nuestro estilo de vida.  Nuestra casa está cercas de todo y podemos llegar a la playa, a los bares o a la parada del bus sin ningún problema.

Santurce: Nuestro barrio.  Es de los barrios de más tradición en PR, aunque en los últimos años ha llamado la atención por la inseguridad que supuestamente ahí se vive.  El gobierno se ha estado esforzando por traer eventos culturales que limpien su imagen.  Yo solo puedo decir que vivimos muy tranquilas y nunca hemos tenido problemas. 


La placita de Santurce: Esta a una cuadra de nuestro edificio. Cuando Santurce era más pequeño, ese era el centro.  Hay un peqeueño mercado que funciona de 5 am a 5pm y decenas de negocios alrededor, ya sean estéticas, abarrotes o carnicerias.  Lo mejor son los bares, que abren más o menos a la hora que cierra el mercado.  Obviamente, es nuestro lugar de hangueo.  Nuestros puntos favoritos:
El Coco de Luis: al aire libre, batidas (malteadas o licuados) de frutas, bebidas, botanas típicas como tostones (es platano frito, en Panamá le dicen patacones), etc.  Casi todos los empleados se llaman Luis.
Fat Tuesday: es una cadena de bares que no conocía.  El tema es mardi grass y conocemos a todo el personal, en sí, es como nuestra segunda casa.  Aquí no exiten las piñas coladas ni todos esos cocteles de niña que me gustan, así que yo solo tomo jello shots, pero la especialidad son los frozen daiquiris.
La taberna de los Vazquez: Luce como una vulgar cantina (aunque ese tipo de bares son muy comunes acá y están bien).  Siempre hay gente más grande que mis papas.  Aveces hay grupos musicales, sino, la rocola, pero por lo general siempre puedes bailar una buena salsa, merengue, bachata o cha cha cha (con tu abuelo).

Otros:
Mijani: Rara vez entramos ahí, pero si en la taberna te encuentras a tu abuelo, en Mijani puedes sacar a tu tatarabuelo :P
Voodoo: Bar lounch. Creo que solo he ido una vez, es caro y casi siempre hay solo música electrónica.


Condado: En si, está dentro de Santurce, pero es la zona turística fancy de San Juan.  Condado está lleno de bares, restaurantes y tiendas galmorosas.  La playa de Condado está bastante decente para mi, el mar es verde turquesa y es el más bonito que he visto en mi vida, aunque los boricuas digan que es de lo peor (porque la comparán con las mejores playas de la isla, que en realidad son de las mejores playas del mundo.)
Nuestros puntos favoritos:
Small bar: Hace honos a su nombre, es un pasillo largo de dos metros de ancho y venden cervezas de todo el mundo.  Si está vacio hace mucho frío, si está lleno hace mucho calor.  Lo que me encanta de ahí es la música, siempre lo mejor del rock, ya sea en inglés o español.
El balcón de Condado: Lo descubrimos hace poco, es muy tranquilo y bien ventilado, perfecto para relajarse.
La terraza de Condado: Me encanta.  Está al aire libre y cuando está vacia se antoja bastante para ir a platicar.
La ventana al mar: Es como una plaza pública, un espacio abierto que da al mar; Puedes entrar a la playa desde ahí.  El último domingo de cada mes hay un festival de jazz patrocinado por Heineken; en realidad es un pretexto para ir a beber en la vía pública, pero el ambiente es muy familiar y agradable.
Starbucks: Yo solo voy cuando necesito internet y el de casa no funciona.  En realidad evito caminar hasta allá con mi laptop, pero mis co workers lo visitan más.
Mike's pizza: Cuando se nos antoja una mega rebanada de pizza, ese es el lugar.
IFC: Es nuestro gimnasio, un tema para ponerse juicioso.  La verdad está lindo y dan buenas clases. 
Tayzan: Restaurante chino, el lugar para comer sushi.  Es bueno pero no me impresiona, extraño el sushi tropicalizado que comía en mi ciudad.
Condom world, protegiendo al planeta! : Está al lado del Tayzan y solo entramos para hacer bromas :P

Viejo San Juan (VSJ): Es una isleta amurallada. Fue la primer ciudad de la isla, fundada por españoles. Ahora viene siendo el centro istórico de la ciudad de San Juan.  La arquitectura es miuy colonial, típica de cualquier vieja ciudad de Latinoamérica, eso sí, los edificios son bastante coloridos y bien cuidados.  Las calles son pequeñas y empedradas, en la mayoría no caben dos autos.  En VSJ hay, además de muchísima historia, un mundo de bares, tiendas y restaurantes.  Es el punto turístico más importante de la ciudad, y cobra vida cuando desembarcan los pasajeros de los cruceros que llegan a su puerto.
Algunos puntos interesantes del VSJ:
El puerto: Lo más impresionante son los cruceros que llegan ahí, ¡tengo que tomar uno antes de irme!
El paseo de la Princesa: adoro ese recorrido, es un pabellón decorado con arboles y una fuente al final. junto al océano.  Usualemente hay exposiciones fotográficas a lo largo del camino.

UPR
RP:
PDL:

CCI

El fin de semana del 15 al 17 de septiembre fue de locura.  Desde hace dos semanas estaba contando los días, cuando Miri me envió la invitación de la fiesta de nuestro consulado, con motivo de la celebración de la independencia.  Traducción: tequila gratis con el consul y mucha gente escandalosa (bueno, los puertorriqueños no se quedan atras).
Como la fiesta era el sábado 17, decidí que festejaría desde el jueves, y mis compañeras del flat estuvieron encantadas de acompañarme. 
No recuerdo ya que hice el jueves (ft tal vez :P), pero el viernes 16 llegó a mi vida una de las personas más pequeñas que he conocido: Nana, de Colombia.
Estábamos muy contentos porque finalmente seríamos un equipo completo.  Esa tarde, como a las 4, fuimos todo el MC EPIC al aeropuerto a recibirla, con un enorme letrero que todos contribuímos para hacer.
Después, le dimos un tour por la querida Placita de Santurce.  Ese día la plaza estaba viva, con música que se escuchaba en toda la calle, gente bailando, todos los bares ya abiertos y las mesas de las terrazas ocupadas.
Fuimos por batidas y tostones al Coco de Luis, para que la pequeña degustara.  Además, le tomamos las tradicionales fotos en "los aguacates".
Como el Fat Tuesday, nuestro bar favorito, ya estaba abierto, entramos, y Val y yo presentamos con el boss a nuestra nueva inquilina.
Recuerdo que bailamos salsa con Huberto en la terraza de la Taberna de los Vazquez antes de ir a casa para que Nana desempacara, y todos pudieramos alistarnos para el "jangueo" de esa noche.
Yo me vestí de manera que hiciera alución a la fecha, con una blusa de flores bordadas, mis aretes huicholes y claro, como tradición entre las mujeres de mi ciudad, con suficiente maquillaje.
Pasamos la noche de bar en bar, incluso, fuimos a las cantinas de la calle de atras, de esas que casi nunca visitamos.  Todo el MC estaba ahí, además de María Alexandra y Oriana.  Muy buenos momentos.
Al siguiente día, la fiesta del consulado.



martes, 13 de septiembre de 2011

PANAMÁ - día 1

Lo mejor que puedo decir de Panamá es que realmente me quede con ganas de más.  Llegue sin muchas expectativas sobre el lugar, fue algo muy espontáneo que en realidad no planee con más de una o dos semanas de anticipación, y no lo confirmé hasta unos días antes.
En Panamá tienen una conferencia muy internacionalizada a la que había querido ir desde la primera vez que oí sobre ella, en 2008, y este año las estrellas por fin se alinearon.
Nunca pude contemplar la ciudad desde el cielo.  Lo primero que vi de Panamá fue el mar y una selva muy verde; acto seguido, me quedé dormida y no desperte hasta el aterrizaje, como de costumbre.
Recuerdo que pensé: no importa, de regreso lo repongo.  En realidad, de regreso me quedé dormída apenas me subí al avión, así que no cumplí con ese objetivo.
Mis primeras impresiones de Panamá fueron malísimas: A parte de que me dolía la pierna, y hasta la espalda baja, y tenía mi inmenso equipaje de mano (como es común, haciendo trampa con maletas de más), el aeropuerto estaba lleno, llenísimo, me sientía completamente desorientada y tuve que hacer una fila laaaarga para pasar a migración.  Una vez ahí fue muy rápido, solo me sellaron el pasaporte y me dieron una tarjetita que supuestamente es un seguro médico por 30 días, para turistas.  Sin embargo, con el detalle de mi piernita, mi maletotaa de mano a punto de estallar, mi bolso y el maletín de la laptop (también lleno de cosas) fue una tortura y espero no volverlo a hacer nunca más.
Después de eso, el servicio en el aeropuerto era bastante malo: no había nadie que me diera cambio para las maquinas de los carritos maleteros, me mandaban con equis persona para que me ayudara, y esa persona solo me hacía señas que yo no entendía y me dejaba sola, aaaahhhhh ¡¡y yo arrastrando mis maletas por todos lasdos!! fue como hablar otro idioma, ¡literalmente! la verdad es que me estaba costando trabajo entender el acento panameño.
Finalmente dejaron de ignorarme, consegui mi cambio en billetes de dolar y pude sacar un carrito y subí mis maletotas yo sola; porque nadie fue lo suficientemente amable, y para mi sorpresa, ningún hombre fue caballeroso para ayudarme con eso a menos que le diera dinero...mmm como que comienzo a extrañar a mis machos.

Llegué a aduanas, donde pasaron por la banda mis 2 maletotas de 20 kg. cada una, mi bolsote de mano de 15 kg, mi bolso normal (también pesado), mi maletín de la laptop y etc. y me cuestionaron como si fuera una criminal que iba a emigrar ilegalmente a Panamá a causar todo tipo de daños.  Hello!!! yo se que economicamente son lo mejor de Centroamérica, pero creo que alguien se está sobre estimando (una disculpa, pero es que el tono de los agentes aduanales no fue el correcto).
Les expliqué que solo estaba de paso para un congreso y que de ahí me iba por un año a PR, les mostré mi vuelo de salida y después de responder a más preguntas muy inquisidoras y un poco groseramente formuladas, me dejaron ir.  Ni en migración me molestaron; es más, agentes de la Unión Europea o Estados Unidos, que realmente tienen problemas de inmigración ilegal, han sido mucho más amigables.

Finalmente, una hora después pude llegar a la salida, dónde se suponía alguien del comité organizador (para futuras referencias, OC) de la conferencia me estaría esperando, pero nadamás no se veía nada.  Para este entonces, yo tenía más de una hora de retraso, así que bien podrían haberse ido.
Conseguí internet gracias a un empleado de los taxis del aeropuerto, bastante guapo por cierto jeje.  Mientras tanto, me contó de su vida y de lo guapas que son mis connacionales, porque en el aeropuerto ya le había tocado conocer a Maribel Guardia; yo le expliqué que ella es costarricense (no se porque almaceno datos tan inútiles jaja).
Ya con la clave del internet entré al grupo de facebook y descubrí que nadie había venido a buscarme, pero después de insistir y esperar, logré conseguir a alguien que me salvara de pagar los 30 usd que un taxi cobra desde el aeropuerto hasta la ciudad.

Así fue que conocí a Toto y a Choco, dos muchachos super lindos que me llevaron a la Universidad de Santa María la Antigua a.k.a. USMA, y me apoyaron durante el resto de mi estancia en el país.  Ambos panameños, Toto era parte del OC y Choco había estado en Costa Rica y Australia trabajando a nivel nacional para la organización, y ahora era el Chair de la conferencia.
Pasé todo el día (bueno, lo que quedaba) en la oficina de la universidad, comí patacones (botana de platano aplastado y frito) con pollo y papas fritas, todo por $2 usd (increíblemente barato) y hablé con la gente de la oficina de AIESEC USMA.  Daniel, otro niño de la organzación, me ayudó a conseguir un taxi y bajar mis maletas desde el tercer piso, dónde estaba la oficina.  ¡¡¡Fue toda una misión imposible!!! tuvimos que atravesar el estacionamiento y caminar hasta la calle, y luego, caminar hasta la esquina porque era más probable encontrar un taxi que "quisiera" detenerse.  Tienen que haber sido como 200 metros.  Cualquiera que hubiese visto mis maletas sabrían que ha sido de los favores más grandes que me han hecho en la vida (por cierto, Toto fue quien me ayudo a subirlas :S).
Conseguir un taxi en Panamá es toda una odisea.  Si no les da la gana, no se paran, y eso es bastante común.  Si se llegan a parar, y tu destino les tomará mucho tiempo, no les queda cercas, de paso, o simplemente, no les gusta, arrancan sin decir una palabra.  Ni un "no puedo", mucho menos un "lo siento".  Te quedas hablando solo y ya.
Después de muchos intentos fallidos intentando pescar un taxi, finalmente uno picó, y Daniel le dio instrucciones de a donde llevarme.  Ya montada en el taxi, que por cierto, era compartido (algo bastante común en Panamá, pero muy raro para mi), me di cuenta de que realmente no entendía el acento panameño.  En el aeropuerto culpaba a mi sordera, el cansancio, o cualquier otra cosa, pero ahí me di cuenta de que de plano, no entendía nada de lo que me decía el taxista; era como otro idioma, y yo solo atinaba a decir "ah si, aja".  Lo peor es que me preguntaba por que calle irse, y yo preocupada porque no tenía ni idea.
Había buen de tráfico, y después de dejar a la mujer que ya iba en el taxi cuando yo subí, me llevaron a mi.  Allí me tienen, frente a Cancún (así se llama el edificio), con mis maletas apiladas más altas que yo, preguntandome que pasaría después.  
Mi compañera del Comité Nacional (a.k.a. MC) de PR, Suzanne, estaba de intercambio en Panamá, trabajando para una fundación llamada Goodwill.  Unos días antes de mi llegada, acordamos que me quedaría con ella y sus room mates, otros interns de un proyecto llamado "Future Citizens" (estos interns trabajaban en la universidad haciendo proyectos de concientización, no recuerdo bien las temáticas).  El punto es que yo no tenía celular que funcionara en Panamá, no tenía idea de dónde estaba, porque Daniel fue quien le dió las instrucciones al taxista, y el tal departamento de los Future Citizens resultó ser un bello edificio como de 15 pisos, y no había nadie a la vista, ¡¡¡ni siquiera el portero!!!  ¿Puedo mencionar que tuve que arrastrar 60 kg. de maletas desde la banqueta hasta el recibidor? ¡y había escaleras!
Daniel había llamado a los muchachos para decirles que iba en camino cuando conseguimos el taxi, así que seguramente no tardarían en echarse una vuela, pero de todas formas comencé a ponerme paranoica (eso todavia se me da muy bien, solo de vez en cuando): ¿Y ahora, quien podrá defenderme? Sola, casi en la calle, desprotegida (en ese momentó recordé que no compré mi seguro de viaje; acto seguido recordé que en migración me dieron uno), sin poder moverme de lugar por no dejar mis maletas y sin una forma de comunicarme (mi celular cambiaba constantemente de compañía telefónica, pero no podía llamar a nadie), haciendose de noche jajaja paranoia ON, ¡¡cómo en los viejos tiempos!! 
En eso estaba cuando llegó mi salvación: una señora con sus tres niñas, que iba a entrar en el edificio, ¡¡y tenía llaves!!! Por lo menos iba a poder esperar adentro.   La señora super buena, y yo preguntándole si no sabía en que piso vivían un montón de extranjeros de todo el continente.  Lo único que me pudo decir es que habia un piso de inmigrantes colombianos (¿porque no me sorprende? colombianos invadiendo everywhere XD).
En eso llegó el portero, que supo muy bien de quienes hablaba: una bola como de 15 (inserte aquí  una palabra panameña que no recuerdo, pero era para referirse a las personas de manera despectiva) que vivian como (inserte más palabras panameñas, no las recuerdo pero era algo así como salvajes o animales :S).  
En sí, el portero se quejaba de que eran demasiadas personas viviendo en el mismo departamento, lo cuál estaba en contra de las políticas del predio, pero de alguna forma, los interns se salian con la suya para que no los echaran.  El desprecio hacia el hogar de los Future Citizens era evidente, y casi lo sentí sobre mi persona cuando el portero me vio dirigirme hacia allá cargada de bultos...
Subí algunas de mis maletas en el elevador (que no era tan grande y no cabían todas a la vez) y allá voy, hasta el piso 10 si no me equivoco.  Epic fail, se me olvidó el número del departamento que el portero me acababa de decir (tan ejtupidaa) así que toque la puera dónde se oía más ruido; efectivamente, acerté.
Los future citizen eran un amor y me recibieron muy bien.  De heho, me estaban esperando desde hace rato y bajaban de vez en vez a ver si ya había llegado; es más, Maracaibo, como llamaban a una de las internas, ya había bajado por un elevador mientras yo subía por el otro.  Estos muchachos eran un grupo grande de jóvenes entre 18 y 21 años, de países como EE. UU., El Salvador, Brasil, Venezuela, Colombia, Ecuador y no recuerdo que más.  Alguna vez hubieron 15 personas viviendo en ese departamento que era como para 5 o 6, si mal no recuerdo, 3 habitaciones; tras las quejas del casero, quedaban como 10.
Cabe mencionar que, aunque no era parte del proyecto de los future citizens, en este departamento también estaba mi buen amigo Stalin, un ecuatoriano que conocí en Perú el año pasado.  Cuando supe que Suzanne trabajaba con el en Panamá no lo podía creer, y menos que ahora yo misma estuviera ahí, vaya que pequeño es el mundo aquí.  
Después de medio instalarme, bajamos al restaurante de enfrente, Churrería Manolo's, dónde los future citizens usualmente iban para usar el internet.  El lugar me pareció bastante agradable, empezando porque tenía sed y el mesero me llevó un vaso de agua fresca sin pedirlo.  En Panamá, así como en PR, el agua de la llave es potable, y en los restaurantes te la sirven gratis, así que a veces te la sirven incluso sin que la pidas.  Después del estres del viaje fue mi primer momento real de relajación: aire acondicionado, buena iluminación, un lugar agradable, mi amor (mi laptop), internet, agua y un delicioso churro relleno de...¿natilla?  Fue una recomendación de Verónica, la ecuatoriana, novia de Stalin, y la verdad ¡me encantó! Era como los de Coyoacán.
Luego de eso, subí a bañarme y esperar a Suzanne, que apenes venía del trabajo.  Awww por fin iba a conocer a mi primera compañerita del MC, mi nueva familia.  Recuerdo que yo le abrí la puerta, haciendo algún tipo de escándalo.  
Como la noche era jóven, y los future citizens aún más, logicamente ya tenían planes, así que nos pusimos bellos para "el 6", un baresito conocido de Panamá, buen lugar, estilo medio gringo.
Bailé un poco, y antes de las 11 pm me di cuenta de que no había dormido más que en el avión, y que de hecho, casi no había dormido ninguna de las noches anteriores desde hacía por lo menos una semana, así que me senté en una silla alta, y decidí morir con los brazos y la cabeza en la barra.  A veces los bartenders me preguntaban si me sentía bien, la mayoría de la gente simplemente debe haber pensado que me caía de borracha.  No es de buen gusto, pero uno llega a un punto en el que no le importa... ¡lo malo es que con el tiempo se ha vuelto costumbre!
Por fin, los future citizens se aburrieron y decidieron volver a casa como a eso de la 1:30, haciéndome muy muy feliz.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Starting the trip to Puerto Rico 3: To the airport!!!

¡Listo! Llegó el día de hacer la postergada lista de las cosas que debía empacar, y en mi caso, hacer la maleta siempre es más difícil de lo que realmente es.  Siento que vacié mi closet y al mismo tiempo que no me traje nada. 
En fin, habiendo olvidado un par de mis prendas favoritas (como mi chalequito negro, que se quedó en el tambo de la ropa para mandar a planchar) partí con todos hacia Maza, dónde pasamos la noche con familia y por fin decidí mi itinerario y compré mis vuelos, como a eso de las 3 am, tres días antes de tomar mi primer avión.
Es increíble que pasara tanto tiempo esperando mis documentos para la visa, que las vacaciones de mis padres me alcanzaron y ahora ellos aprovecharían que les quedaba "de paso" llevarme a Guadalajara al aeropuerto.  Resultó bastante conveniente a final de cuentas ¡¡¡todas las fechas alineadas!!!
A la mañana siguiente, partimos hacia una de mis ciudades favoritas y aproveché para llevar a mi familia a pasear a los lugares que a mi me gustaban cuando vivía allí, como la calle Chapultepec. Me metí a Santa Clara por nieve de algodón de azúcar; visitamos una librería Gandhi, dónde mis hermanos se compraron varias cositas, como la novela de "Let the right one in" y un gigantesco libro sobre peces (para mi es obvio cual es de quien); yo quería un manual de pintura con técnica pastel (tenía el material y todo), pero pues a falta de dinero y espacio, se tuvo que quedar.
Después fuimos a Tlaquepaque, comimos nieve de garrafa en la nevería junto a la iglesia, elotes de los que siempre pido y más cosas que no recuerdo, mmm fue una tarde muy agradable y a mi familia le encantó. 
Al siguiente día teniamos que salir a las 3 am rumbo al aeropuerto (obviamente yo no dormí), dónde pasamos 40 min. de estrés sacando y cambiando cosas entre mis maletas, pues una de ellas tenía sobre peso que en la otra no cabía :S
Al final, opté por dejar mis paletas de mango, mis pelones, mi caja de mazapanes y mi botella de tequila, entre otras cosas (so saaaaad!!!).  Apenas y tuve tiempo de terminar el checking y correr al avión porque ya era hora de abordar, así que me despedí en 5 min. o menos y ni tiempo de llorar hubo, no sé si fue bueno o malo.
De cualquier forma, ese tiempo lo tuve apenas llegué a mi asiento, pensando en que no tuve tiempo de despedirme, en todas las cosas que había hecho ultimamente, todo lo que no pude hacer, en que ya no vería a mi gente, etc. Dicho momento se vió interrumpido por una aeromosa que me dijo que tenía que salir porque aduanas quería abrir una de las maletas que había documentado, totalmente de oquis porque en la maleta no había nada raro (aunque siempre he sospechado que fueron mis tubos de oleo) y a la hora de cerrarla ya no pudimos; terminaron metiendo la maleta en una bolsa de plástico por si se salían las cosas.
Dormí una parte del viaje y otra la pasé platicando con una mexicana que iba a un lado mío, me contó de su vida y me dio tips muy útiles sobre Panamá, mi primera parada, a dónde llegué después de 4 horas de vuelo.
Después de unos fabulosos días en Panamá (viaje descrito en otras entradas), por fin, ahora sí, aterricé para comprobar si Puerto Rico es en verdad "La isla del encanto"...

miércoles, 7 de septiembre de 2011

El día que American Airlines se llevó a mi vida...

Ayer fue otro día triste, no tanto de esa tristesa desagradable, sino del tipo de tristesa que te da serenidad y nostalgia, como cuando sabes que estas cerrando un ciclo que era necesario, o que es lo mejor para alguien; quizás saudade sea la palabra.
Resulta que mi vida alemancita, el que fue mi roommate por tres semanas, al fin tuvo que volver a su casa.  Obviamente, Val se puso roja como tomate y lloró como magdalena desde un día antes.  Admito que sentí "ese cosquilleo" en la naríz y por momentos creí que también me iba a soltar a llorar.
Alex (así se llama mi vida) venía de un intercambio de varios meses en Santa Marta, Colombia, del que se pasó a Panamá (por un mes) para ser facilitador de una famosa conferencia de esas tierras, pasandose después a Costa Rica (por otro mes) simplemente, ¡porque sí! tan fresco el. 
Atraido por las populares leyendas sobre mi isla del encanto, aunado a un conveniente precio para volar desde aquí hasta Alemania, Alex decidió venir a Puerto Rico ofeciendo sus servicios como ceeder, a lo que mi épico equipo de trabajo respondió con hospedaje en la mejor casa, la más divertida, sexy y ambientada de toda la isla.
Fueron tres semanas intensas en las que pasaron un montón de cosas, muchísimas aventuras divertidas y emocionantes, y de las cuales Alex siempre formó parte, así que estar sin el ha sido de lo más triste de mi estancia en la isla.
Hoy fue el primer día que Val y yo nos fuimos a la oficina solas.  Lo peor para mi fue despertar hoy, levantarme, y que el no estuviera para decir, con su curioso acento alemán: buenos días mi vida, ¿cómo estás?
Sus tres meses en Colombia le enseñaron esa frase, así que yo le correspondía dirigiéndome a él de la misma forma.
Oriana también lo extraña, y sobre todo el gato, pues Alex había resultado ser un cat lover y se la pasaba hablando con el (era tan Val-aligned).
En fin, así es la vida, la gente entra y sale.  Se que ahora está sano y salvo, es una muy buena persona y ya nos contó que está feliz de volver a casa, pasando tiempo con su familia y sus mejores amigos, así que estoy contenta por el, ojalá vuelva a visitarnos algún día para seguir con nuestras historias de S&TI.

Buena suerte mi vida, el MC Flat nunca te olvidará :)

martes, 6 de septiembre de 2011

Starting the trip to Puerto Rico 2: Farewell

Después de mucho anunciar y anunciar mi despedida, por fin llegó el momento de la verdad.  No hay nada complicado en eso, simplemente planee estar fuera del país este año desde hace un buen tiempo, así que ya me había dedicado a pensar en todas las cosas que quería hacer antes de irme, y traté de no dejar asuntos pendientes de ningún tipo.

- Así, puedo contar que por fin fuí a Tequila en octubre del año pasado (bien previsora yo), cortesía del siempre buen amigo Alex Delgado.  Efectivamente, salí de ahí muy feliz :) ;
- Subí al cerro de Mahoma, en el rancho de donde es originaria la "familia grande", y sin ningún dolor en mi piernita (la adrenalina tal vez).  Habría sido perfecto si hubiese alcanzado a ver el atardecer desde arriba;
- Después de dos años de intentar y llegar siempre a la hora a la que ya estaba cerrado, por fin crucé el río Tamazula en la tirolesa, y me subí a las lanchitas con la prima Moma, por lo que también puedo decir que por fin pasamos tiempo juntas, como buenas hermanitas:) ;
- Fui al café marimba (siempre me había llamado la atención);
- Tomé clases de maquillaje;
- Empecé a realmente pasar tiempo con la familia grande;
- Llevé a mis hermanos a comer varias veces;
- Aprendí a hacer velas (gracias a mi tía y prima);
- Pasé tiempo con mis amigas de la uni (sí, más tiempo);
- Me despedí de mi LC (varias veces);
- Exploraré nuevos rincones de la ciudad;
- Fui a la playa, y fue tan genial, porque mi papá fue juez en un concurso de pesca.  La verdad me emocionó verlo en acción, cual niño de kinder;
- Conseguí mi dotación del homeópata;
- Me tomé un café con Cristel (en realidad, ella se tomó un frapé y yo me comí un postre de manzana :P);
- Fui a comer con mi familia pequeña varias veces y asistí a todos los eventos familiares que nunca faltan cuando, gracias a Dios, tienes 2 padres, 3 hermanos, 5 abuelos, 16 tíos (solo contando a los hermanos de tus padres), más tíos políticos, tío abuelos, decenas de primos que ya tienen sus propios hijos, etc: cumpleaños, graduaciones, bautizos, y bodas nunca faltan;
-Y por último y quizás lo más importante: dejé de postergar y por fiiiin escribí la memoria de mi servicio social, unico impedimento para que tramitara mi título (por buen promedio ¡obvio! me urgía y a estas alturas no me iba a dar el lujo de hacer tesis :$) y cédula profesional, para posteriormente, enmarcarlo y regalarselo a mi adorado padre en su día (después de todo, sin su patrocinio y toda la presión que puso sobre mi no lo habría hecho jejeje).

Pese a todo, hay muchas cosas que no alcancé a hacer como: una maleta inteligente, coser la ropa que dejé cortada (tomé un curso de corte y confección el año pasado, sin ningún resultado tangible), hacer limpieza en mi cuarto, organizar y poner al día mi computadora, terminar de leer algunos libros que no me podía traer; ir al cine y a comer con mis hermanos (nunca tengo suficiente de estas personitas), repartir algunas postales y regalitos; imprimir algunas fotos, hablar más con mi abuela (jamás tendré suficiente de eso tampoco), tener una sesión de fotos en el puente negro; ir al doctor (o con varios doctores) a hacerme un chequeo general (y varios chequeos particulares), como por ejemplo, terminar esa última sesión de terapia, para despedirme de los muchahos de rehabilitación y que me revisaran esos simpáticos kinesiólogos argentinos :)

Después del estres de programar viaje al consulado y de que por fin (otro "por fin") salió mi visa, todo fue primeramente, cuadrar un itinerario y encontrar un vuelo accesible, lo cual se estaba poniendo complicado, sobre todo cuando estas loca, tienes un presupuesto limitado y muchas opciones para salir: Culiacán, Mazatlán, Guadalajara, DF, San Diego, Los Angeles, Phoenix o Tucson.
Lo segundo fue despedirse (más despedidas, las últimas y las verdaderas): fui al rancho y me despedí (por primera vez, ya que para ellos mi viaje era sorpresa) de la familia grande; fui con mi familia a La Lomita a dar gracias y a pedir por todos; me despedí de Nike, de la oficina (ya sabrán cual oficina), de mis amigos de la FEIYPP-AIESEC (aprovechando que fui a su acto de graduación), de mis jóvenes viejas amigas de la LEI; incluso, me despedí de la comida (tortas, tacos, sushi, tortillas, mariscos frescos, el pay de queso de Luis) de mi casa, del atardecer morado que se ve desde la ventana de mi sala, de mi cuarto y etc. un montón de cosas cursis como esas.

Y así, después de darle muchas vueltas a este asunto, de mucha ansiedad y de mucho esperar, deje la querida tierra caliente que me vio nacer y partí...